Efecto democratizador de la pandemia llevó a que las personas sientan más confianza en las empresas

Estudio ICREO de la consultora Almabrands 

Santiago de Chile; jueves 28 de octubre 2021.- Este 2021, la confianza en las empresas ha crecido tanto en sus públicos externos como en sus propios trabajadores o colaboradores. Así lo indica la última edición del estudio ICREO, elaborado por la consultora Almabrands, y que, por primera vez desde su lanzamiento, indica que la confianza en empresas y organizaciones alcanzó una nota promedio azul (un 4,0).

Para que esto se produjera, el efecto democratizador de la pandemia y un rápido actuar de las empresas en cuanto a eCommerce, logística y cadena de suministros, influyó bastante en que las personas sintieran más confianza hacia ellas. Son los segmentos masivos (C2, C3 y D) los que acrecentaron su confianza en las empresas de manera más significativa, más que el grupo ABC1. “Esto se debe probablemente al sentir de las personas que las marcas, frente a esta crisis sanitaria, se esforzaron por subirse al carro del desarrollo y las tecnologías, para poder seguir atendiendo sus necesidades”, dice Pamela Órdenes, socia y consultora senior de Almabrands.

La confianza mostró una evolución positiva en medios, gobierno, instituciones sin fines de lucro y empresas. Y son estas últimas las que más destacan, ya que desde el inicio de las mediciones han venido lenta, pero progresivamente mejorando su desempeño. “Las empresas parecen haber recogido el mensaje de que es fundamental construir a través de las dimensiones más modernas de la confianza -transparencia, responsabilidad y empatía- nuevos vínculos con las personas, reforzando el cumplimiento de los compromisos básicos, haciéndose cargo de los errores de una manera más activa”, expresa Órdenes.

En este período de tiempo, la dimensión que tuvo más protagonismo fue la “Responsabilidad”, es decir, las empresas cumplen lo que prometen y se hacen cargo de sus errores.

El estudio, que se realiza desde 2015, este año considera una muestra de 2.831 personas consultadas entre el 23 de julio y el 12 de agosto, y en donde la confianza se ha medido en 5 dimensiones: Honestidad / Transparencia (dicen la verdad, no ocultan información), Responsabilidad, Empatía (preocupación verdadera por los intereses de las personas), Respaldo (trayectoria que da seguridad y respaldo) y Cercanía (cercanas y accesibles). Las tres primeras dimensiones señaladas hablan de la ‘nueva confianza’ para los chilenos, teniendo una relevancia y peso mayor en la construcción de confianza.

Hacia dentro de las empresas

Un crecimiento muy significativo en este período es el que se ha dado en la confianza al interior de las empresas pasando de un 3,2 en 2020 a un 4,9 este año. “Mientras que el 2020 fue un año de adaptación y ajuste por parte de las empresas y sus colaboradores a una realidad incierta y amenazante, el 2021 significó la puesta a prueba de la capacidad de las empresas para responder de manera empática a los cambios experimentados por la sociedad y en especial por sus trabajadores”, añade Carolina Altschwager, socia y directora ejecutiva Almabrands.

La confianza dentro de las organizaciones tiene diversos ámbitos de impacto, expresa la ejecutiva: “Primero, la confianza construye valor económico; favorece la agilidad de las organizaciones y reducción de costos; segundo, construye valor de marca; tercero, construye valor social; y, por último, contribuye a la salud mental de las personas”.

Por esto, agrega, y porque son muy complejos los entornos colaborativos sin confianza, es clave gestionarla en una empresa. Esto implica trabajar con un foco en las dimensiones más relevantes para cada categoría; dar urgencia al sentido de propósito, en especial en aquellas categorías con bajos niveles de desempeño en confianza; y profundizar en la transformación interna de las empresas y en el vínculo con su comunidad más relevante: sus trabajadores.

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