La importancia de cuidar tu piel cuando sufres problemas dermatológicos

El cuidado de la piel debe ser un tema prioritario durante todo el año ya que, al ser el órgano más extenso de nuestro cuerpo, se ve enfrentado a un sinnúmero de agentes externos como la polución, o la radiación. No obstante, hay algunas afecciones dermatológicas que, aunque no sean de gravedad, son molestas y afectan la calidad de vida de quienes las padecen, agudizándose en los meses fríos.

La psoriasis, rosácea, la dermatitis atópicas y el acné son algunas de las más comunes en la población y requieren de cuidados especiales. “La piel nos protege de agentes externos, como virus y bacterias, pero también refleja la salud física y mental de cada paciente, por lo que algunas de éstas requieren mayores esfuerzos en sus tratamientos”, señala Paula Molina, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada.

De acuerdo a la Sociedad Chilena de Dermatología, cerca del 3% de la población en Chile -unos 500 mil habitantes- padece de psoriasis, que puede aparecer a cualquier edad y tiene varias formas de manifestarse, siendo la más común a través de placas rojas con escamas blancas. “Aun cuando esta patología es crónica, quienes la padecen deben seguir una estricta rutina de cuidados higiénico-sanitarios como evitar la utilización de productos agresivos (pH no más de 5,5), no aplicar perfumes o colonias directamente a la piel, e hidratar la piel con productos que tengan acción emoliente, entre otros”, comenta la facultativa.

En el caso, los pacientes deben evitar fibras artificiales o la lana, y el exceso de abrigo en las temporadas frías, ya que pueden producir picor y empeorar el estado de la piel. Además, Molina indica que se debe considerar que ciertos medicamentos que pueden agravar la sintomatología de la enfermedad, como algunos antiinflamatorios y antihipertensivos, y se deben evitar factores de riesgo como el tabaco, el alcohol, el estrés o ciertas infecciones.

Por otra parte, la rosácea es una enfermedad crónica inflamatoria en la zona central del rostro (zonas rojas que pueden ser ocasionales o permanentes) que afecta, principalmente, a personas con pieles claras y con más frecuencia a mujeres. “En estos casos, se deben mitigar los brotes para frenar la evolución de la enfermedad. Se recomienda una limpieza suave de la piel, evitando el agua caliente en la higiene diaria”, indica Molina. La humectación debe realizarse con productos específicos que ayuden a prevenir la irritación y el picor en la piel. Los tratamientos exfoliantes en pieles con rosácea no son recomendados.

La dermatitis atópica es otra de las afecciones comunes en nuestra sociedad. Es una reacción de la piel, similar a una alergia, que causa una inflamación prolongada de la piel. Se ha demostrado que parte de las personas que la sufren también carecen de ciertas proteínas en la superficie de la piel, por lo que ésta se irrita con mayor facilidad ante los agentes externos. En estos casos, la humectación pasa a ser fundamental para minimizar los síntomas, por lo que se deben usar productos suaves y con emolientes, aplicándolos con la piel húmeda para que su efecto sea más eficiente.

Por último, en el caso del acné, el foco de los cuidados está centrado en la limpieza. Deben utilizarse productos específicos para pieles grasas, que contengan ácido salicílico o benzoyl para lavarse. Este ejercicio debe repetirse una o dos veces al día, para evitar la obstrucción de los poros, “pero no se debe abusar con la exfoliación, ya que ésta puede activar la secreción de cebo que será contraproducente para este problema”, señala la farmacéutica.

Es importante señalar que la piel refleja el estado de nuestro organismo. La alimentación es clave para mantener y evitar la agudización de los síntomas de varias de estas patologías. De acuerdo a la facultativa, “suena de perogrullo, pero el consumo de agua es clave para todo nuestro organismo. Asimismo, hay alimentos más calóricos que debiesen evitarse, privilegiando el consumo de vegetales y alimentos ricos en vitaminas D y C”.

Por último, los pacientes que padecen algunas de estas enfermedades deben permanecer en constante cuidado y controles médicos, siguiendo las recomendaciones del especialista para mantener estas patologías controladas y lograr una buena calidad de vida.

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